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Un gran proyecto de interconectividad mundial a todos los niveles

Oportunidades y riesgos para las empresas en la nueva Ruta de la Seda

manutención&almacenaje - smart logistics 4.021/06/2017
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"Repaving the ancient Silk Routes", elaborado por Growth Markets Centre de PwC

La reconstrucción de la antigua Ruta de la Seda, que enlazaba Europa con China a través de Asia Central, es un proyecto a una escala mundial sin precedentes por lo que China busca alianzas para la construcción del programa de infraestructuras transcontinental más grande de la historia. El proyecto Belt and Road unirá 65 países en un comercio que puede representar un tercio del PIB Mundial, según el informe “Repaving the ancient Silk Routes”, elaborado por el Growth Markets Centre de PwC, que analiza las oportunidades y riesgos para las empresas.

La apertura de miras en la reconstrucción de la antigua Ruta de la Seda empieza a darle un alcance mucho mayor de lo que podía parecer cuando el Presidente chino, Xi Jin Ping anunció a finales de 2013 su iniciativa comercial Belt and Road. Reconstruir y crear la nueva Ruta de la Seda. El proyecto va más allá de la construcción de nuevos Corredores Marítimos y Terrestres, ya que ahora contempla la construcción de autopistas, vías de tren, puertos, aeropuertos e incluso una ruta marítima que conecte China con el Sudeste Asiático, el Sur de Asia, Oriente Medio y el Este de África, cubriendo así seis corredores económicos, según el informe “Repaving the ancient Silk Routes”, elaborado por el Growth Markets Centre de PwC.

Se calcula que atravesará 65 países; tendrá impacto en más de 4.000.000 de personas y puede suponer un tercio del PIB mundial.

Pero aún hay más, señalan en el informe de PwC, que analiza las implicaciones del proyecto chino, entre los objetivos de la nueva Ruta de la Seda también se incluye también el desarrollo de un ecosistema de infraestructuras que engloba desde la generación de energía, redes y oleoductos y gaseoductos, hasta la construcción de cables de telecomunicaciones dentro de un plan de conectividad a nivel global.

Incluso, en fases posteriores se espera que incluya otras actividades como proyectos sociales, de educación y salud, medios de comunicación, innovación y software, así como intercambios culturales -people-to-people-, algunos de los cuales ya están teniendo lugar.

China busca alianzas para un proyecto inmenso en oportunidades


Pero la iniciativa Belt and Road tiene una proyección tan grande que ni siquiera China, con todos sus recursos humanos y económicos, puede gestionar. Por eso, está buscando alianzas con compañías extranjeras, que beneficien a ambas partes. Por un lado, a las empresas chinas, que podrán desarrollar un mayor expertise y aprender de su contraparte, mientras mejoran su credibilidad en el sector de infraestructuras. Y por otro, a las empresas extranjeras, que pueden encontrar una puerta de acceso a nuevos mercados.

El Forum Internacional para la Cooperación Belt and Road, BRF, reunió el 14 y 15 de mayo en Beijing a 29 jefes de estado y representaciones gubernamentales de más de 130 países, entre los que se encontraba España, y 70 organizaciones internacionales.

... y riesgos


En definitiva, la nueva Ruta de la Seda abre grandes oportunidades de negocio para las empresas, que han de evaluar los riesgos geopolíticos, económicos y operacionales:


  • Riesgos geopolíticos. Estos dependerán del territorio en el que trabajen, ya que las empresas podrían encontrarse con cambios de régimen político o fricciones por relacionales bilaterales.
  • Riesgos de financiación. Más allá de las fuentes de financiación procedentes de China, las compañías deben tener en cuenta que muchos de los mercados en desarrollo a lo largo de las rutas B&R pueden tener muy distinta capacidad financiera.
  • Riesgos operacionales. Las empresas interesadas tienen que vigilar la planificación de sus operaciones, incluso aunque las compañías públicas, tanto de China como de otros países anfitriones, están empezando a ganar experiencia internacional. Esto supone identificar las debilidades de los proyectos transnacionales de la nueva Ruta de la Seda que podrían retrasar o encarecer las operaciones.

Una decisión estratégica para los inversores


Pero además de los riesgos, los potenciales inversores tienen que decidir estratégicamente en qué proyectos concretos es conveniente participar. Y lo pueden hacer:


  • Analizando la viabilidad comercial. A pesar de que existan grandes incentivos para entrar en algunos de los proyectos, las empresas que se lo estén planteando deben realizar su propio business case, analizando detalladamente la oferta y la demanda de cada mercado.
  • Revisando la madurez de las infraestructuras. En la misma línea, estas compañías tendrán que evaluar la madurez y las perspectivas de futuro de las infraestructuras que existen en el mercado al que quieran entrar. Esto incluye averiguar si existe una alianza estratégica para el desarrollo político, las conexiones multimodales y otras infraestructuras de

Una vez esté claro en qué proyectos vale la pena implicarse, y tras evaluar los riesgos, las empresas pueden aumentar sus posibilidades de éxito siguiendo estos pasos:


  • Estrategias de contingencia. Para proyectos de este tipo, que atraen por lo general atención geopolítica e involucran a muchos territorios durante un periodo largo de tiempo, es muy importante prever y planificar posibles imprevistos. Por eso, a la hora de cerrar los contratos, cualquier cuestión sin revolver debería añadirse a las cláusulas de contingencia, dejando por escrito una estrategia de salida clara.
  • Alinearse con gobiernos locales. Los gobiernos tienen una gran influencia en muchos de los países afectados por la Belt and Road, en los que el desarrollo de infraestructuras es crítico y la regulación todavía se está construyendo.
  • Tener aliados ‘de casa’. Contar como socios con empresas que ya tienen experiencia trabajando con estas autoridades locales es crítico. Estos aliados conocerán los pasos a seguir, las normas no escritas y los agentes clave a la hora de hacer avanzar un proyecto.
  • Compartir riesgos. Adoptar un enfoque de risk-sharing potenciará la confianza entre los involucrados y disminuirá los costes para todos.

PwC "Repaving the ancient Silk Routes", Growth Markets Centre

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