"La electrificación ya no es un objetivo en sí mismo, sino la base sobre la que construimos una estrategia energética más amplia"
La intralogística afronta 2026 con un crecimiento moderado en volumen, pero con cambios profundos en su modelo operativo. La incertidumbre económica, la presión sobre los costes y la volatilidad de la demanda obligan a priorizar flexibilidad, eficiencia energética y control del gasto total. En este escenario, fabricantes y operadores ajustan su estrategia entre electrificación avanzada, digitalización y soluciones híbridas. Preguntamos a Sonia Borras, Key Account Sales Manager de Linde sobre cómo evolucionan las carretillas y qué criterios marcan hoy la decisión de compra.
El crecimiento no vendrá tanto por un aumento masivo de unidades, sino por una mayor sofisticación tecnológica de las soluciones. Observamos una clara tendencia hacia la electrificación de las flotas, la incorporación progresiva de automatización en entornos repetitivos y una creciente digitalización de la gestión operativa. En este contexto, el papel del fabricante evoluciona hacia el de socio tecnológico capaz de aportar soluciones integrales y visión a largo plazo.
El elemento diferencial de Linde reside en la integración entre ingeniería, electrónica y ergonomía bajo un mismo concepto de rendimiento sostenido. Nuestras carretillas no se diseñan únicamente para cumplir una función mecánica, sino para optimizar cada movimiento, cada ciclo de trabajo y cada interacción con el operario.
La arquitectura electrónica propia permite un control preciso de la tracción y la elevación, mejorando la eficiencia energética y la estabilidad. Al mismo tiempo, el diseño ergonómico está orientado a reducir la fatiga y aumentar la precisión en jornadas prolongadas. Esta combinación se traduce en mayor productividad real en el entorno operativo, que es donde verdaderamente se mide la diferencia.
En este contexto, trabajamos con diferentes soluciones energéticas. Las baterías de ion-litio permiten cargas intermedias, alta eficiencia y máxima disponibilidad operativa, reduciendo tiempos muertos y mejorando el rendimiento energético global. Paralelamente, el hidrógeno mediante tecnología de pila de combustible representa una alternativa especialmente adecuada para operaciones intensivas y multivuelta, donde el repostaje rápido y la autonomía constante son factores críticos. Esta tecnología permite mantener niveles estables de rendimiento durante toda la jornada, eliminando tiempos prolongados de recarga y contribuyendo a la reducción de emisiones locales.
Nuestra estrategia no se limita a la fuente de energía. La digitalización de flotas facilita el análisis de patrones de uso para identificar oportunidades de mejora y reducir consumos innecesarios. La eficiencia energética hoy se mide en coste por hora operativa y en impacto ambiental por movimiento de carga. Por eso trabajamos sobre el conjunto del sistema: máquina, solución energética —ya sea ion-litio o hidrógeno—, infraestructura asociada y comportamiento operativo.
En definitiva, el objetivo es ofrecer la solución energética más adecuada para cada cliente, integrando tecnología, sostenibilidad y rentabilidad operativa en un mismo planteamiento estratégico.
Reducir el consumo energético, minimizar emisiones y optimizar el mantenimiento tiene un impacto directo en la rentabilidad operativa. Por tanto, sostenibilidad y eficiencia económica convergen. La financiación adecuada continúa siendo importante, pero las decisiones ya no se toman exclusivamente en función del desembolso inicial, sino del rendimiento global de la solución a lo largo de su vida útil.
En las operaciones logísticas, la IA aporta capacidad predictiva y análisis avanzado de datos. Facilita el mantenimiento predictivo, la optimización de flujos internos y la gestión dinámica de flotas según la demanda. El verdadero valor no reside en la automatización por sí misma, sino en mejorar la toma de decisiones y en anticipar incidencias que impacten en la productividad.
El almacén moderno requiere flexibilidad, capacidad de adaptación y gestión de situaciones imprevistas. El papel del operario evoluciona hacia funciones de supervisión, control y gestión de sistemas automatizados. El futuro no es un entorno completamente deshumanizado, sino un modelo de colaboración entre personas y tecnología que maximiza productividad, seguridad y eficiencia.
Manutención y Almacenaje
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