"En la operación diaria, la IA será capaz de analizar los datos que generan las carretillas conectadas"
La intralogística afronta 2026 con un crecimiento moderado en volumen, pero con cambios profundos en su modelo operativo. La incertidumbre económica, la presión sobre los costes y la volatilidad de la demanda obligan a priorizar flexibilidad, eficiencia energética y control del gasto total. En este escenario, fabricantes y operadores ajustan su estrategia entre electrificación avanzada, digitalización y soluciones híbridas. Víctor Domínguez, director Comercial y de Automatización de Toyota Material Handling sobre cómo evolucionan las carretillas y qué criterios marcan hoy la decisión de compra.
Sin embargo, de cara a 2026 el escenario cambia ligeramente. No esperamos un crecimiento tan acelerado en volumen, sino una fase de mayor estabilidad y consolidación. Las empresas seguirán invirtiendo, pero lo harán con un enfoque más estratégico: buscarán carretillas más eficientes, más conectadas y con mayor disponibilidad operativa. En definitiva, el mercado evoluciona desde la expansión cuantitativa hacia la optimización cualitativa. Y esa transición condiciona directamente cómo deben diseñarse y concebirse las carretillas elevadoras del presente.
Una carretilla hoy debe consumir menos, durar más y facilitar el trabajo del operario durante turnos prolongados. Pero también debe generar información de uso y datos, permitir un mantenimiento más predictivo y adaptarse a distintos entornos operativos. En ese equilibrio entre robustez tradicional e inteligencia tecnológica es donde marcamos la diferencia. Y esa evolución nos lleva directamente a uno de los grandes ejes del sector: la eficiencia energética.
Por eso el verdadero debate no es sostenibilidad frente a precio, sino cómo integrar ambas dimensiones. Una carretilla que reduce consumo, disminuye mantenimiento y aumenta su vida útil impacta directamente en el coste total de propiedad.
En ese sentido, la eficiencia energética que mencionábamos antes no es solo una cuestión ambiental, sino económica. Y cuando la sostenibilidad se traduce en ahorro operativo tangible, deja de ser un discurso para convertirse en una decisión estratégica. Y es precisamente aquí donde la digitalización y las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, empiezan a jugar un papel determinante. Tenemos que cambiar los conceptos para que sean más apreciables y fáciles de incorporar a las estrategias de las empresas.
En la operación diaria, la IA será capaz de analizar los datos que generan las carretillas conectadas: horas de uso, patrones de conducción, consumo energético, incidencias. Con esa información se activarán mantenimientos predictivos, se optimiza la asignación de flota y se mejorarán recorridos internos. Así, la carretilla dejará de ser un simple equipo de manutención para convertirse en una fuente de información estratégica dentro del almacén.
El futuro del sector será híbrido. Carretillas manuales avanzadas, equipos eléctricos de alto rendimiento y soluciones automatizadas convivirán en un mismo entorno. Los operarios evolucionarán hacia funciones de supervisión y gestión, mientras la tecnología asumirá tareas repetitivas. En definitiva, la historia del sector de carretillas elevadoras no es la sustitución del factor humano, sino su evolución. Y ese equilibrio entre eficiencia, sostenibilidad y automatización será el motor que impulse el mercado en 2026.
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