"Invertir en seguridad no tiene necesariamente por qué significar una pérdida de productividad"
El 70% de los participantes considera que la ciberseguridad forma parte de su cultura corporativa. No obstante, el 48% todavía no lleva a cabo auditorías periódicas de ciberseguridad a sus proveedores estratégicos. En una cifra todavía menor, el 39% exige unos requisitos mínimos de seguridad en sus procesos de aprovisionamiento.
La integración de datos y la implementación de medidas de seguridad comunes fue uno de los retos que el ponente mencionó debido a la heterogeneidad de sistemas industriales y fabricantes. También habló sobre la dificultad que plantea el traslado de una simulación a la realidad. No es lo mismo probar una solución en un área pequeña que en múltiples fábricas, ya que “se pueden plantear diversas necesidades”.
Jorge Ávila, CEO de Signos IoT, Raúl Maza, Design specialist Digital Products & Energy de Jungheinrich, Alejandro Carretero, head of Technology de V10 Solutions y Jesús Adarve, Safety Solutions Engineer de Troax explicaron durante su intervención que, a veces, la introducción de cambios en el trabajo puede generar resistencias entre los operarios. Si la medida es sencilla y además les protege, el reparo puede desaparecer. Cuando la solución es más compleja, sí que se vuelve más necesario que los responsables hagan comprender a sus equipos el porqué de dichas modificaciones.
Los trabajadores externos, como los conductores que acceden a los almacenes, se encuentran con la dificultad añadida de desconocer los procedimientos concretos de cada instalación.
El diálogo ‘¿Somos vulnerables? Planes de prevención y contingencia e impacto organizativo’ contó con la participación de David Moreno, Global CISO de Tendam y Víctor Prada, head of Cibersecurity de CTTexpress y Mariano J. Benito, Cybersecurity & Privacy Ambassador de GMV como moderador. Los participantes pusieron énfasis en la transformación que está ocurriendo en el reparto. Entre ellos, la digitalización de la documentación y las nuevas funciones en los dispositivos móviles. Las personas deben adaptarse, pero no todo el mundo se encuentra en el mismo nivel.
Estos cambios generan una ingente cantidad de datos que puede ser atractiva para los ciberdelincuentes. Los riesgos son dobles: no solo la interrupción de la actividad, sino también el acceso a la información de clientes y destinatarios, no importa que ellos cuenten con sistemas de seguridad avanzados si la brecha ha sucedido en otro lugar.
Los expertos reconocieron que, a veces, las decisiones que atañen a la seguridad que se toman en despachos entran en conflicto con las necesidades de los trabajadores. Dirección supone que los procedimientos se cumplirán de manera determinada, pero los trabajadores encuentran soluciones alternativas. Los ponentes relacionan estas prácticas con las medidas de rendimiento por productividad. Eso provoca que determinadas acciones que consumen tiempo se aceleren o se salten.
El mismo ponente mencionó la regulación europea para ayudar tanto a proveedores como fabricantes. Mencionó la NIS2, la Cyber Resilience Act y la regulación europea de máquinas. Su aplicación exacta dependerá del tipo de producto, cómo se comercializa y las condiciones de uso. Para estructurar la ciberseguridad, se puso el foco en la IEC 62443. Con ella, se establecen niveles de protección. Bravo resaltó 3 utilidades: contener incidentes, filtrar comunicaciones y resolver conflictos de direccionamiento.
Algunas situaciones que deben evitarse a toda costa son la exposición de contraseñas o copias de seguridad antiguas. Un paso clave que se suele pasar por alto es inventariar y auditar los equipos industriales. Otro de los consejos que lanzó en cuanto a las conexiones remotas fue el uso de VPN y sistemas centralizados que permitan controlar qué usuarios acceden.
A la hora de implementar soluciones de seguridad, desde la mesa redonda aconsejaron decantarse por soluciones ya contrastadas, aprovechando el conocimiento adquirido. Lo ideal es incorporar los protocolos de seguridad desde las primeras fases de diseño de la planta. Uno de los expertos propuso utilizar la recolección de datos como argumento principal para abordar las resistencias económicas de dirección. Medir tiempos y analizar procesos puede ayudar a demostrar por qué la seguridad puede mejorar la operativa.
Antes que añadir protocolos, es más útil y efectivo plantearlos desde el diseño. Cuesta invertir, porque aparentemente puede retrasar la productividad, pero en realidad evitan situaciones que provocarían cuellos de botella a la planta y la cadena entera de suministro. Para que den sus frutos, es imprescindible que los responsables conozcan la operativa real al dedillo, fuera de las cuatro paredes del despacho.
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