"En una distribución con retornos frecuentes y controlados, una caja de plástico resistente puede sustituir a muchos embalajes de un solo uso de cartón"
El embalaje y la protección de materiales deben garantizar la integridad de la mercancía durante el transporte. Preguntamos a Xavier Llinàs, gerente de BITO Sistemas de Almacenaje cómo adaptan sus soluciones a las necesidades del transporte y de cada mercancía, así como sobre la gestión de los residuos derivados del embalaje.
No hay una respuesta válida para todos los circuitos, y en todo caso, estaría en línea con la disyuntiva de si es mejor cajas de cartón o de plástico. En una distribución con retornos frecuentes y controlados, una caja de plástico resistente puede sustituir a muchos embalajes de un solo uso de cartón.
Para valorar su rentabilidad y su impacto ambiental hay que contar también el transporte de retorno, la limpieza, las pérdidas y el número real de usos. En cambio, cuando recuperar el embalaje es difícil, la facilidad de reciclaje adquiere más peso. Reutilización y reciclabilidad pueden complementarse. Por ejemplo, las cajas MB Eco y ECOMotion de BITO incorporan polipropileno reciclado y están concebidas para seguir circulando durante su vida útil.
La solución consiste en definir qué necesita el producto en cada fase o tramo del circuito y elegir la caja más adecuada en cada caso. Si hablamos de productos frescos, una caja de paredes ventiladas favorece la circulación del aire y es idónea para su uso en vehículos refrigerados o cámaras frigoríficas. Su diseño debe ofrecer, al mismo tiempo, la resistencia necesaria para el apilado y la manipulación. Si la prioridad es conservar una temperatura durante el reparto, se puede recurrir a una solución isotérmica reutilizable. Protección, ventilación y control térmico se combinan según la mercancía y la operativa, no mediante una única configuración para todos los productos. De nuevo, en BITO la solución óptima en estos casos es la caja MB Food & Delivery.
Un sensor no corrige por sí solo una temperatura inadecuada ni evita un golpe. Su valor aparece cuando el dato llega a tiempo a quien puede actuar. La alerta emitida permite revisar una incidencia, decidir si una mercancía debe inspeccionarse o corregir un proceso antes de repetir el problema. La identificación y el seguimiento de cajas también ayudan a localizar activos, detectar pérdidas y organizar mejor sus retornos. En BITO hemos creado un entorno específico de digitalización de cajas y contenedores que llamamos BITO IOB (Internet of Bins), que facilita todo tipo de datos sobre ubicación, movimientos o condiciones de transporte de las cajas y que puede incorporarse a las decisiones diarias del almacén. La clave es definir qué acción desencadena cada dato; registrar sin actuar aporta poco.
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