La transformación logística que se está produciendo este año es un ejercicio de coherencia operativa
VRC Warehouse Technologies
19/01/2026
Para los gestores de operaciones, esto significa que las decisiones que podían posponerse en 2025 se han convertido en urgentes en 2026, no por preferencia, sino por necesidad normativa, operativa y competitiva.
Para el sector logístico, esto supone un cambio operativo concreto. Los almacenes que funcionan las 24 horas del día con climatización constante, iluminación permanente y equipos automatizados, se convierten en puntos críticos de consumo energético, y este consumo debe ahora ser medido, comunicado y auditado por entidades externas.
La directiva exige informes en tres categorías:
Según los datos oficiales, se espera que más de 50 000 empresas de la Unión Europea estén sujetas a la CSRD a finales de 2026. Para los operadores logísticos, esto no es solo una cuestión de cumplimiento documental, sino una presión directa sobre la eficiencia energética.
La consecuencia práctica es inmediata: los almacenes sin sistemas de monitorización energética en tiempo real quedan expuestos, no pueden proporcionar datos auditables, no identifican el desperdicio y no demuestran mejoras. Por el contrario, las operaciones con automatización integrada, incluidos los sistemas Miniload que pueden funcionar sin intervención humana directa y, literalmente, "a oscuras" (por lo que también se conocen como almacenes oscuros), se benefician de una ventaja cuantificable: consumo reducido, datos automáticos y cumplimiento incorporado en el diseño operativo.
Según Rhino Energy, que supervisa el consumo en instalaciones comerciales, la creciente electrificación (flotas eléctricas, automatización) aumenta la complejidad energética de las operaciones logísticas, lo que hace que la supervisión remota y continua sea un requisito básico para cumplir con la CSRD.
La presión sobre el espacio físico en zonas urbanas estratégicas ha llegado a un punto en el que la optimización vertical deja de ser solo una ventaja operativa y se convierte en una necesidad económica. Con una tasa de disponibilidad prevista inferior al 5 % en 2026, según Prologis Research, el acceso a espacios para almacenes se ha convertido en una limitación estructural y, por extensión, en un factor de coste añadido.
Esta situación se agrava porque la expansión clásica es cada vez menos viable. Construir nuevos espacios se ha vuelto más difícil y lento: los procesos de concesión de licencias se prolongan, la conexión a la red eléctrica suele estar saturada en las zonas industriales consolidadas y la complejidad normativa sigue aumentando. En la práctica, esto significa que crecer mediante nuevas instalaciones puede no ser compatible con el calendario del negocio.
Ante esta realidad, maximizar el potencial de las infraestructuras existentes se convierte en la opción más racional y, a menudo, la única disponible. Por eso, el mercado de soluciones de almacenamiento y recuperación (AS/RS) sigue esta tendencia, con unas previsiones de crecimiento de 9500 millones de euros en 2025 a 14 250 millones de euros en 2030.
Las soluciones de almacenamiento vertical automático, como los almacenes automáticos VLM Hänel Lean-Lift, Rotomat y los sistemas Miniload AS/AR, destacan por una sencilla razón: permiten aumentar la densidad sin aumentar la superficie. La reducción de hasta un 80 % del espacio ocupado en comparación con los sistemas horizontales convencionales se traduce en un valor inmediato, sobre todo cuando el coste por metro cuadrado y la falta de espacio condicionan las decisiones de inversión. Para los responsables de la toma de decisiones que desean cuantificar este impacto antes de seguir adelante, nuestro simulador de ahorro de espacio calcula, basándose en las medias del sector, el potencial de recuperación de superficie en el almacén y el rendimiento esperado para cada configuración específica, siendo este un análisis preliminar que posteriormente se complementa con una evaluación técnica detallada y adaptada a la realidad de cada operación.
Las señales son difíciles de ignorar, ya que más del 75 % de las empresas europeas han informado de retrasos disruptivos en los últimos años y la respuesta de muchas empresas no ha sido esperar a que se normalicen las rutas globales. Por el contrario, la decisión ha sido verdaderamente estructural: reducir la exposición, acortar las dependencias y aumentar la previsibilidad de las operaciones. En la actualidad, muchas organizaciones están reconfigurando sus cadenas de suministro según un principio sencillo: en Europa para Europa.
Para las operaciones logísticas, el impacto es inmediato y acumulativo: los plazos de entrega más cortos reducen la necesidad de stock de seguridad, la previsibilidad mejora la planificación de recursos y disminuye la exposición a las interrupciones intercontinentales. Por otro lado, las cadenas suelen volverse más complejas en términos de coordinación entre varios países y de gestión de múltiples puntos de abastecimiento, es decir: menos distancia no significa menos exigencia, sino un tipo diferente de exigencia.
Para los gestores de almacenamiento, la regionalización crea una demanda de instalaciones más distribuidas geográficamente, con mayor capacidad de respuesta y flexibilidad para absorber las variaciones de flujo que antes eran absorbidas por elevadas existencias de seguridad en tránsito intercontinental.
En el centro de esta transformación se encuentran los gemelos digitales, réplicas virtuales completas de redes logísticas que permiten simular decisiones operativas antes de su ejecución física.
Sin embargo, la evolución no se limita a la simulación. Los estudios más recientes indican que los sistemas basados en inteligencia artificial son cada vez más capaces de redirigir automáticamente los pedidos en tránsito, reaccionando a los datos de tráfico, meteorología o restricciones operativas en tiempo real. Las iniciativas más avanzadas en cadenas de suministro autónomas ya muestran avances significativos: plazos de entrega un 27 % más cortos y aumentos de la productividad laboral del orden del 25 %, incluso en un sector cuya madurez tecnológica global sigue siendo desigual.
A pesar de la diversidad de los marcos normativos, la norma es común: ahora hay que demostrar el cumplimiento. Esto implica datos granulares, coherentes y auditables, respaldados por registros automáticos, trazables y verificables por terceros a lo largo de toda la cadena logística.
Fuentes:
Comisión Europea, Directiva sobre la divulgación de información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD)
Prologis Research, Perspectivas de la logística europea para 2026
Rhino Energy, CSRD y las instalaciones logísticas: adaptación a la información sobre sostenibilidad de la UE
Mordor Intelligence, Mercado de automatización de almacenes 2025-2030
Bain & Company, Informe sobre el impacto del nearshoring 2024
nShift, Informe sobre tendencias en logística y entregas para 2026
BigMile, Informes de emisiones y cumplimiento normativo en 2026: Edición UE
Manutención y Almacenaje
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