En el contexto geopolítico actual, la experiencia internacional desempeña un papel central
Dora Triki, profesora en gestión internacional, ESCE International Business School, Anna Dimitrova, profesora en relaciones internacionales, ESSCA School of Management y Manon Meschi, profesora asistente en gestión internacional, ESSCA School of Management
01/06/2026
Desde la piratería marítima hasta los robos en las rutas comerciales, el desvío de cargamentos es una práctica antigua. Se basa principalmente en el uso de la fuerza o la amenaza para apoderarse de vehículos, buques y sus mercancías. Sin embargo, considerar el desvío de cargamentos como un riesgo tradicional sería engañoso, pues este fenómeno ha evolucionado profundamente en los últimos años, tanto en sus formas como en su magnitud. Hasta el punto de que ahora se encuentra en el núcleo de las vulnerabilidades estructurales de la logística mundial.
Así, el desvío de cargamentos ya no se basa únicamente en la coerción física, sino también en el dominio de la información y de los flujos logísticos, como pone de manifiesto la Transported Asset Protection Association (TAPA), una asociación profesional que reúne a especialistas en seguridad de cadenas de suministro. Las empresas exportadoras se encuentran especialmente expuestas a este riesgo. Entre marzo y abril de 2026, el Cargo Crime Monitor de la TAPA registró 546 casos de desvío de cargamentos en 25 países, lo que representa pérdidas de 10 millones de euros en un solo mes.
Este efecto fue particularmente visible a partir de 2023, cuando los rebeldes hutíes de Yemen atacaron buques mercantes en el mar Rojo. Esto llevó a varios grandes transportistas marítimos a suspender o desviar sus portacontenedores, perturbando duraderamente los intercambios comerciales.
Esta tendencia continúa actualmente en el golfo Pérsico. Pero el bloqueo del estrecho de Ormuz también revela una profunda transformación en la naturaleza del riesgo. En efecto, el desvío de cargamentos tiende a convertirse en un riesgo geopolítico híbrido, en el que la pérdida de mercancías puede resultar tanto del debilitamiento de las cadenas logísticas como de confiscaciones estatales o de actos criminales.
El robo de cargamentos se considera así uno de los «nuevos riesgos mayores» en la logística internacional. Como subrayó un responsable del asegurador Allianz, el aumento de estos incidentes constituye ahora un tema recurrente en los intercambios de la compañía con las empresas.
Se han observado aumentos significativos de robos en América del Norte y en Europa, especialmente en Alemania, Francia, Suecia, Italia y el Reino Unido, este último calificado a veces como «principal exportador de bienes robados» debido a su mercado de consumo saturado y a controles de exportación relativamente débiles.
Todos estos datos demuestran una normalización del riesgo de desvío de cargamentos, que se vuelve global y que ya no está necesariamente vinculado a entornos institucionalmente débiles.
A continuación, las tecnologías digitales constituyen una palanca central de prevención. La empresa británica Aon, especializada en gestión de riesgos, sugiere utilizar la geolocalización en tiempo real, múltiples sensores, alertas en caso de desviación de itinerario y la trazabilidad documental digital. Algunas empresas también integran una gestión dinámica de los itinerarios que les permite diversificar las rutas para evitar las que se han vuelto muy arriesgadas, y aceptar puntualmente sobrecostes logísticos para reducir el riesgo.
Por último, los seguros representan un medio importante para limitar el impacto financiero de los robos. Más allá de estas herramientas, las competencias internas de las empresas son esenciales. Permiten anticipar mejor el riesgo de desvío y adaptarse más rápidamente a su evolución.
En el contexto geopolítico actual, la experiencia internacional desempeña un papel central. Las empresas que ya han evolucionado en entornos marcados por riesgos económicos, jurídicos y políticos variados están generalmente mejor preparadas. Esta diversidad de experiencias les permite adquirir progresivamente una mejor comprensión de los riesgos y reforzar su capacidad de adaptación. Aunque los desvíos de cargamentos representan un riesgo en fuerte alza, no impiden que las empresas avancen en el ámbito internacional. La experiencia y el aprendizaje siguen siendo factores clave de resiliencia.
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